La Teta

“La EDUCACIÓN no cambia el mundo; cambia a las personas que van a cambiar el mundo.” Paulo Freire

Parí en mi casa, sin nada de medicina y totalmente natural. Así que, era lógico que diera la teta sin problemas. Sería una madre lactante a tiempo completo. Aunque estaba llena de información sobre la lactancia, había ido a las clases y en mi familia estaba rodeada de mujeres que lactaban, yo nunca lo había hecho. Cuando llegó el día no tenía ni idea de cómo hacerlo.

La primera tetada

Tiago nació saludable, pero en una semana bajó demasiado de peso, casi una libra. Y aunque es normal que los recién nacidos disminuyan de peso los primeros días, mi bebé bajó demasiado. El pediatra tomó de su tiempo para enseñarme cómo lactar y me dio los truquitos para saber si Tiago iba por buen camino. Pasaron dos semanas y lo había logrado. Tiago consiguió su peso saludable. Esos primeros dos meses fueron intensos. Día y noche practicaba para no dejarnos vencer por la presión de la bendita fórmula. Yo haría todo lo posible porque mi bebé no probara ese veneno. A pesar de tener tantas personas educadas en lactancia a mi alrededor, no comencé mi banco de leche a tiempo. Cuando llegó el día de volver al trabajo no tenía nada guardado. Me dispuse a intentar dejarle leche diariamente a Tiago, para que pudiera sobrevivir. Logré hacer un pequeño banco, pero no fue suficiente. Pasé noches de agonía y lloraba todos los días. Solicité ayuda de una consejera en lactancia, mi doula y algunas mamás amigas que tenía a mi alrededor.

Había escuchado que muchas madres lactantes se dedicaban a donar su leche a otras que no tenían una gran producción o que por alguna razón no podían lactar a sus hijos e hijas. Incluso, había escuchado de mujeres que donaban leche materna a padres que habían enviudado. ¡Maravilloso! Antes de llegar a darle sucedáneos de la leche a Tiaguito tenía que intentarlo. Recuerdo que un sábado nos quedaban solo dos onzas de leche y me tocaba trabajar ocho horas. Le dije a mi mamá que si Tiago no aguantaba más que fuera al supermercado y compraran alguna fórmula, la menos mala. No fue necesario. Ese día mi cuñada se pegó a Tiago a su teta y pudimos sobrevivir. Mientras, yo en el trabajo, puse un estatus en Facebook que decía: “Madre lactante, con poca producción, necesita leche. No quiero dar fórmula”. Lo postee en varios grupos y páginas sobre lactancia. No pasaron ni dos horas cuando ya había recibido varias respuestas. Lo primero que hice fue llorar. Luego me comuniqué con algunas madres y logré conseguir sobre 100 onzas de leche donada. Me propuse ir haciendo mi banco de leche mientras mi bebé se alimentaba del infinito amor de mujeres que no me conocían, pero que sentían el mismo compromiso que yo por darle lo mejor a nuestros retoños. Desgraciadamente, nunca he podido producir la leche suficiente como para crear un buen banco. Así que, hemos sobrevivido estos casi nueve meses con la leche de muchas madres comprometidas con la lactancia. Esto es amor.

Al principio de este escrito hay una cita de Paulo Freire sobre la educación. Si no me hubiese comprometido con la educación antes, durante y después de parir a mi hijo hubiese caído en la desesperación. La industria de los sucedáneos de la leche materna nos ha comido el cerebro y si no nos educamos tomamos decisiones desinformadas. Es nuestra responsabilidad educarnos y escudriñar todas las posibilidades. Muchas madres les dan leche de fórmula a sus bebés porque no están educadas e informadas sobre todas las opciones que tienen. Igual hay muchas madres que deciden dar la fórmula y las respeto. Creo que lo más importante es que las decisiones que tomemos con respecto a nuestros hijos e hijas sean basadas en la educación que hemos recibido. Somos mujeres capaces, hemos logrado ser independientes, valientes y guerreras. Hay que ganarle la batalla a los que intentan decidir por nosotras.

Somos como una sociedad secreta: tetas dando leche con amor.  Sin embargo, no queremos pasar desapercibidas. El resto del mundo tiene que conocer lo que está pasando con las madres lactantes; cómo ha surgido un gran número de luchadoras que desean sumergirse en el apoderamiento. Los grupos de apoyo, las clases de lactancia, las educadoras, las consultoras, la familia y nosotras mismas somos armaduras para que la lactancia se normalice. La teta es nuestra arma más poderosa. Son los anticuerpos a las enfermedades de la ignorancia, la intolerancia, los prejuicios, la desinformación y el odio.

Mamitas obreras, la lactancia es posible. El amor es posible. Seamos parte del cambio desde nuestros hijos e hijas. Viva la TETA.

#MamitaObrera

Tiago y mamáIMG_9486#tetaconAMOR

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4 comments

  1. Carla Santiago · agosto 7, 2016

    Me identifico tanto. Llevo dos meses difíciles con poca producción. La primera semana mi bebé se deshidrató. He tenido que suplementar con fórmula porque la leche donada es poca. Pero seguimos alimentando a mi bebé.

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    • MamitaObrera · agosto 7, 2016

      Carla, en todo lo que necesites aquí estamos. El apoyo de la familia y los amigos/as es necesario. Así que, cuenta conmigo. No es fácil, pero dar TETA es mágico. 😘😘

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  2. marielisaob2014 · julio 5, 2015

    Es posible lactar a tiempo completo con uno, dos o hasta tres a la vez. Te lo dice una que lacta gemelas. Las mías tomaron leche materna solamente hasta los seis meses y hasta el sol de hoy siguen tomando, pero ya alimentándose con sólidos. Es hermoso, aunque es sacrificado, pero el resultado vale la pena.

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  3. Denisse · julio 3, 2015

    Antes del invento de la formula, cuando las mujeres no producian leche asi alimentaban a los bebes mujeres los pegaban de otras mujeres lactantes para que el bebe sobreviviera y la historia nos dice que las mujeres ricas o de alto rango en la sociedad cuando parían le daban sus bebes a sirvientas que lactaban para darles de comer a sus bebes. Yo creo mucho en la lactancia lo hice con mis hijos aunque lamentablemente por el trabajo tambien caí en la formula con mi 3re bebè espero que sea leche materna full.

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